Faltan circos en el mundo

por Rafael Urretabizkaya

El Rutilante Señor Largo

con su maravilloso número de zancos

forma parte del Circo Grand Majestic

donde también

hace el pochoclo

alimenta al león viejo casi ciego

levanta la carpa y la baja

desparrama el aserrín,

y es mismamente él

quien sabe poner en marcha el camión /Bedford

que los lleva al otro pueblo.

El equilibrio, querido y tal vez / respetable público,

arriba de los zancos es asunto valioso

pero a nivel del suelo,

ahí está la gran cosa.

El Rutilante,

al bajarse de los zancos es Bato /Rodríguez,

el servicial.

Romina, la Princesita de la Altura

con su número de trapecio continuo,

aspira por igual asombros y suspiros.

Ella se deja elevar

ingrávida, absoluta,

el cielo del Majestic le da la bienvenida, la recibe -10-

como a una nueva estrella

cometa

o nave a la deriva.

Cuando baja de la tan tan altura

es apenas Dorita,

encargada de la boletería

y de la contabilidad entera del Circo /Grand Majestic.

Ella conoce la curva

donde dobla el cometa

y de memoria,

el número de CUIL de los artistas viejos,

sabe cómo soltarse a red

desde los 12 metros,

y cuántos litros cada 100

se come el Bedford cuando agarra el /camino.

El equilibrio, querido público,

arriba del trapecio es asunto valioso

pero a nivel del suelo,

ahí está la gran cosa.

El Rutilante Señor Largo

se enamora de apenas Dorita.

Romina la Princesita de la Altura

de Bato Rodríguez, el servicial.

Ambos sueñan con despimpanarse

pero no hay caso,

a la hora del posible beso

ellos están de nadie

en otro cuerpo.-11-

Los lunes sin función

Bato Rodríguez y Dorita se encuentran,

se saludan de lejos igual que a cada uno,

comparten el puchero con todos los /artistas

se tratan de usted

se tratan de acordar

el sabor del mundo

que está allá arriba

parece.

“El sabor del mundo

también es a puchero”, dice Marito,

(Marito es Petituá, el enano más alto del /mundo)

él sabe que ellos cuatro solo pueden amar

lo que del otro falta

lo que de la otra flota

lo que del todo no es.

Rutilante y Princesita

a veces durante la función también se /encuentran,

pero andan encendidos y así no pueden /verse,

apenas se presienten

entre todo ese brillo encandilante.

El león casi ciego puede ver a los cuatro.

El Bedford a los cuatro se lleva.

El camión cree que la distancia es un /punto de vista,

y el león cree que amar,-12-

es poder ver volar

en pleno suelo.

Marito cree que el hambre

es el único reloj de este planeta

que da la hora justa,

y Petituá

que faltan circos en el mundo.

 

 

 Rafael Urretabizkaya nació. Eso pasó en Dolores el 8 de octubre de 1963 y  sucedió justo el día de su cumpleaños. La enfermera se sorprendió.  Creer o reventar parece que dijo. Y creyó. Porque reventar duele.

Este poema se encuentra en  Circo , publicado por Ediciones La Musaranga en 2020. Los grabados son de Pedro Hasperué.