Hoy expone: Alicia Arigós

Nací en Mar del Plata el 11de marzo de 1958, hija de padre porteño y de madre santafesina, eligieron esta ciudad para afincarse y armar una familia.  Mi madre acrecentó la imaginación de mi hermana y la mía de relatos acompañados de ilustraciones coloridas. Tuve una niñez con amigos, juguetes y libertad, espacios abiertos y tardes compartidas.

Siempre disfruté de juntar papeles y trapos, tenía al lado de la cama una bolsa repleta con estos materiales. A los diez años jugué una apuesta con una amiga. Debíamos hacer una novia cada una. La mejor sería votada por el resto del grupo. Mónica, así se llamaba, hizo una novia prolija, a lápiz de color, suave, tipo Sara Kay, y yo, una novia de cabellos sueltos y negros, con una falda celeste de papel glacé cortado con tijeras haciendo una especie de laberinto. Mi amiga ganó pero yo estaba orgullosa porque mi trabajo era mío. Eso es más que una anécdota, porque muestra la importancia que le daba a la originalidad.

A los 12 años, cantaba, teníamos un conjunto, Las palomitas, acompañada de una guitarra. Leía mucho y hacía historietas que reunían escritura y dibujo, dos pasiones en mi vida.

A los 16 sabía que quería ser pintora. Comencé Artes Visuales mientras todavía cursaba el último año del bachillerato. Luego egresé de la Escuela de Cerámica como profesora. Realicé allí también cursos de vitral y esmaltado sobre metales.

Nacida en una familia exigente e intelectual asistí a las carreras de Derecho, Historia y Letras, en todas rendí finales, cursando enteramente la de Historia. Paralelamente realicé el traductorado de francés en la Alianza Francesa.

Formé una familia, con cuatro hijos, enseñé en escuelas francés e historia y a los 35 años decidí retomar mis estudios de dibujo y pintura. Asistí durante cinco años con los profesores Ricardo Gáspari y Anibal Crende. Comencé a exponer en distintos espacios de la ciudad y de otras cercanas. A participar en muestras colectivas e individuales, así como a mandar algunas obras al extranjero, Francia, Italia.

Más tarde retomé el grabado, específicamente la xilografía, con Oscar Elissamburu y Lucía Carotenuto.

Me agrada trabajar sobre materiales diversos, disfruto en descubrir materiales y aprender a domesticarlos, de esa forma poder sorprender al receptor, y atraerlo a un mundo poblado de seres,  colores y formas que transporten a sueños, fantasías produciendo como resultado la ilusión de otra realidad, alegre y amorosa.

Me gustan las líneas moduladas, de distintos grosores, bien trazadas, limpias que enlacen y relacionen a humanos, flores, plantas y animales uniendo cada objeto que aparecen así contando alguna historia. Aparecen figuras humanas, el mundo de los niños, sus juegos, la mujer en todas sus edades y roles . Los amigos, las familias. Los rostros son expresivos y logro una síntesis en la representación. La obra posee mucho movimiento, con referencia a mi primer amor, la danza.

La obra es figurativa pero sin llegar a la representación realista, sino más bien tiende a una abstracción, plena de simbolismos, hay en ella relatos que yo misma no trato de interpretar. Prefiero que quien mira haga su propio relato, que experimente sensaciones, emociones sobre todo de bienestar y que de ser posible, se encuentre con el niño que lleva adentro y se hagan una señal de complicidad experimentando placer y felicidad. Así siento plenitud y empatía con los demás.

Sería injusto si no nombrara a mis maestros, que son numerosos. Boticelli, Sandro, con sus mujeres bellas de sonrisas amigables, Miguel Angel, con su fuerza extraordinaria y sus mujeres casi masculinas, Vermeer con los detalles y las luces y sombras y la recreación ambiental, mi querido Henri de Toulouse Lautrec, con mujeres con expresiones y la utilización del color plano, Paul Gauguin y sus mundos exóticos, Degas y sus bailarinas, Antonio Berni y sus collages, Tamara de Lempika y sus mujeres elegantes que disfrutan el mundo terrenal, Eleonora Carrington y su mundo poblado y maravilloso, Tarsila do Amaral con sus conocimientos de las vanguardias y la representación de su Brasil querido, Frida Kalho quién sobrevivió a tantos dolores con su arte, Torres García y el hermoso Uruguay, Raúl Soldi y la dulzura de sus figuras, Xul Solar, creador de mundos.

Me encanta ver pintura, disfruto y aprendo de otros, enriquecen mi trabajo y mi vida. Y sobretodo me acompañan. Modifican todo el tiempo mi manera de mirar.