“La poesía es un impulso y hay algo que lo usa a uno de vehículo”

Entrevista Simón Esaín, autor del libro de poemas Tangos / No Tangos

por Juan Manuel Cuello

Me contacté con Simón telefónicamente, y acordamos un encuentro para realizar un entrevista que devino en charla (cara a cara pero con distanciamiento) literaria, salpicada con algunas cuestiones de sociopolítica y personales también.  Pero arrancamos por el libro, que fue el convocante. Fue impreso en julio del año pasado, pero escrito mucho tiempo atrás.

Este poemario en realidad son dos, uno es Tangos y el otro No Tangos. Tangos fue editado en San Juan en 2013 y lo presenté en la Feria del Libro de Mendoza que esa una feria impresionante, comparable con la Feria del Libro de Buenos Aires y se realiza en Le Park. Y no sé porque, hace dos años me dice el editor de aquella vez, “¿qué te parece si reeditamos Tangos y le agregamos NO tangos?”. Fue idea de él y lo hice.

¿O sea que Tangos / No Tangos, qué son la primera y la segunda parte del libro, antes fueron uno solo?

Sí. En realidad Tangos es un poemario del 2001. Y No Tangos es la salida. Porque el contenido de Tangos es eso. Es uno de los peores momentos de mi vida, que fue la salida de De la Rúa y de Cavallo, fue ese el momento en que escribí Tangos. Y le puse Tangos porque era la queja del momento. Y No Tangos es la salida de ese momento. Tratar de salir de los tangos. No sé si tiene que ver el título con los contenidos, pero esa es la historia de por qué Tangos y por qué No Tangos.

Recuerdo muy claro ese momento que fue caótico. Para muchos fue nuestra primera crisis de magnitud…

En mi caso, lamentablemente he pasado varias. Yo he escrito siempre muy influido por la situación sociopolítica o la situación personal. Yo soy haragán para escribir y de forma más seria empecé a escribir de grande. Porque para mí,  cuando era chico, la literatura era un hobby, lo hacía como entretenimiento. Sin la menor conciencia, no de que no se hacía en serio, si no sabiendo que se podía hacer más en serio.

¿Y cuándo fue que empezaste a escribir más en serio?

Mis primeros poemarios son producto del fracaso del Plan Austral y la debacle de Alfonsín y la asunción de Menem. Fue un horror espantoso ver la llegada del neoliberalismo, del neocapitalismo a la Argentina. Fue espantoso, y esas son las motivaciones que me llevan y de las que está impregnado lo que escribo.

A usted con Alfonsín lo emparentaban ciertas luchas principalmente en el área de derechos humanos, ¿no es cierto?

Sí tenía una gran simpatía por Alfonsín. Él fue el último presidente del sistema político tradicional. Menem, él lo sabía, parecía representar al PJ, pero Menem sabía que tenía un proyecto extraño. Con la implementación del neoliberalismo y la globalización, todo eso propugnado por Reagan y Tatcher, es algo externo a la política Argentina. Menem inaugura una cosa distinta que influye negativamente en las formas políticas de Argentina. Y nosotros allá por el ´93, creamos un grupo político en donde ya teníamos conciencia que los partidos políticos grandes ya no significaban nada, la idea era volver al territorio, a las bases. Lo único que nos importaba era hacer algo, porque lo que se hacía arriba, era algo totalmente ajeno y nocivo.

Antes de regresar a la literatura, y viendo que en momentos particulares por los que atraviesa la sociedad lo han inspirado, ¿quiere hacer una reflexión sobre el momento actual?

Estamos inmersos en dos pandemias, el neoliberalismo que ya ni siquiera es eso, es la acción de las mafias del dinero y se apoderó de Argentina. Lamentablemente le abrimos la puerta, asoló el país y dejó el país patas arriba, y además vino la epidemia, que todavía nos tiene con las manos atadas. O sea que estamos en un momento muy  grave, más que grave, difícil. Porque además estamos viendo lo peor de esa impronta distinta que empieza con Menem. Estamos viendo grupos de acción volante, de la política de la ultraderecha. Lo que está pasando en Formosa evidentemente. Hay una ligazón de los peores intereses de la política. Y esto es porque los políticos usan disfraces y máscaras con los sellos de los partidos, los cuales no existen.

¿Y a raíz de esta situación está con algún proyecto de escritura?

Yo no decido lo que escribo, a mi me suena la campanita y sale. Y eso se elabora dentro de uno, por fuera de la voluntad. Es muy difícil que yo escriba algo voluntariamente, que lo decida. Eso sucede más con la prosa. Porque también escribo prosa, cuentos. Es más racional la prosa. La poesía para mí es un impulso “mediúmnico”(¿?). Hay algo que lo usa a uno de vehículo.

 

Vuelta al tango y a los orígenes

A pesar de ello, cuando uno lee sus poemas en Tangos / No Tangos, le da la sensación que escribe los poemas en un rapto, y tienen la potencia de la espontaneidad y que dan cuenta de un instante…

A veces se te ocurren las cosas en el momento, pero no es lo más frecuente. A veces se me ocurren en otro momento, pero cuando lo escribo revivo ese momento. El hecho del momento para mi es fundamental al escribir poesía, porque siempre se trata de un momento, pero te enseñan que en la poesía no debe haber tiempo. No debe transcurrir el tiempo. El tiempo transcurre en la prosa. En la prosa es fundamental que el lector tenga la sensación de paso del tiempo, en cambio en poesía eso no existe, sin embargo la poesía habla de un momento que  está detenido y en ese momento puede ocurrir todo. Es como un mirador, una ventana que se abre. Por lo menos esa  es mi sensación.

Y de chico, ¿también escribías?

Yo no tengo formación. Cuando era chico apenas fui dos años a la escuela, por eso una de mis luchas ha sido alfabetizarme a partir de esa carencia. Terrible. Porque a mí me gustaba estudiar. Me gustaba leer; soñaba con poder estudiar y no me lo dieron. Mis padres me lo negaron, entonces una de mis luchas ha sido alfabetizarme.

Y a partir de esa carencia, ¿cómo se vive el poder publicar libros hoy en día?

¡No sabés lo que ha significado poder publicar un libro! Ahora ya es una costumbre. Estoy por editar otro nuevo con unos amigos en Buenos Aires. Es de poesía también. La prosa es muy difícil. Tengo diez libros de cuentos que están inéditos, pero ni he preguntado cuánto cuesta imprimirlos, porque hemos llegado a eso, que uno tiene que pagar para que le impriman y se ha convertido en un negocio, porque hay tanta gente que escribe, que quiere darse a conocer, que sueña con la imagen romántica que tenemos del escritor y del poeta que se ha convertido en un negocio.

¿Y hay algún proyecto nuevo o en danza?

Sí. Hay un nuevo libro, se llama Connotaciones. Siempre he publicado con bastante atraso, los poemas de Tangos tienen cerca de veinte años ya. El que va a salir editado ahora es nuevo, está hecho entre el ´18 y el ´20. Y fue motivado por el borrador de un libro que me mandó un amigo de Mendoza. Él escribe desde la racionalidad y escribió un libro. Me mandó el original, para que lo viera y le dé mi opinión. Me inspiró de esa forma, un estilo conciso. La poesía breve se usa pero él lo hace metódicamente, y trata de quitar el máximo de palabras posibles para decir. Me gustó la idea, entonces empecé a trabajar en una respuesta a su libro y así nació Connotaciones. Acompaña algunas características de la posmodernidad, la síntesis, la instantaneidad, la corta duración. Es un reduccionismo de los fenómenos.

En Tangos No tango también se un poco eso, ya que la mayoría de los poemas son breves. Cuando lo leí, si bien hay mucho de lo social y la cuestión socioeconómica, lo relacioné con la esencia del tango, la nostalgia, la desesperación. Y en la segunda parte, ¿qué viene después de la nostalgia? ¿La muerte?

Yo como autor no hago esas reflexiones, las hace el lector. Tango se refiere a algo que me pasó en plena crisis. A fines de los ´90 perdí mi matrimonio, mi casa, mi trabajo, mi estatus social, mi hija y mi nieta. Todo se fue. Todo se lo llevó la crisis. Fue terrible. Mi hija y mi nieta viven en el extranjero, desde 2001. Y me pasó algo muy extraño, tardé años en darme cuenta qué era lo que me había pasado, porque no podía darme cuenta. A ese momento de mi vida se refiere Tango, y ya te digo, NO Tangos se refiere a la fuga de ese momento. Pero claro, desde entonces ya he escrito una docena o más de poemarios distintos, muy lejos de ese entonces.

La silla, el teclado y la computadora encendida esperan el final de la entrevista, para que Simón se siente y dé forma a esos momentos que guarda en su memoria y que recrea bellamente en sus poesías…