Una cosa que piensa: sobre “El método del discurso” de Fabián Iriarte

por Gabriela Urrutibehety

Fabián Iriarte (2022) El método del discurso. Buenos Aires, Tren Instantáneo

 

El nuevo libro de Fabián Iriarte comienza con una inversión: se titula El método del discurso y el juego se continúa en los epígrafes de René Descartes que encabezan cada una de las tres partes del volumen. A partir –a pesar- de las reglas del pensamiento racional que estableció el filósofo francés, Iriarte construye un sistema de asociaciones extrañas, sorprendentes y, en varios puntos, extravagantes. El discurso tiene razones que la razón no entiende, parece ser la lógica de estos fragmentos poéticos en prosa que configuran recorridos fluidos, porque “El agua es agua, río, mar, océano. Es orina y transpiración, lágrimas y perlas. El discurso también fluye, como el agua”.

El discurso es el reino de la asociación, que podría pensarse libre pero que en el fondo está ordenada por algunas cuestiones básicas, entre las que la significación múltiple y la etimología actúan como esos dispositivos que hacen que los trenes se transiten por otra vía y se alejen del andén en donde se los esperaba. Hay vías, sí, pero los recorridos deben ser descubiertos en un andar liberado.

El discurso puede empezar en una mercería o en Isabelle Huppert, en el falo o en un verso de Virgilio, pero la deriva es el método que adopta Iriarte para cumplir con la regla V de Descartes: “todo el método consiste en el orden y disposición de los objetos a los que debemos dirigir la penetración de la inteligencia para descubrir alguna verdad”. Y hacia esas verdades no convencionales es hacia donde se dirigen, hacia donde tratan de llegar los 33 discursos que constituyen el libro.

Una invitación a derivar –dicho sea de paso, en sus dos acepciones: provenir/ encaminar en otra dirección- entre palabras a fin de llegar a la última afirmación, una formulación absolutamente cartesiana producida desde la lengua propia: “la palabra ‘voz’, ahora que la digo, tiene un modo de pronunciarse que da lugar a confusión. Vos sos una cosa que piensa”.